Sobre Mí

Durante mucho tiempo pensé que para responder a la pregunta “¿quién soy?” tenía que enumerar lo que hacía.

Estudio.
Soy profesora de yoga.
Practico karate desde pequeña.
He trabajado aquí y allá.

Pero todo eso es solo superficie.

Si tuviera que elegir una palabra, sería esta: estudiante.

Estudiante de la vida.
Del cuerpo.
De los procesos que no siempre se ven, pero se sienten.

Desde niña, el cuerpo ha sido mi primer maestro.
El yoga —de la mano de mi padre— y el karate me enseñaron algo que entonces no sabía nombrar: atención, constancia, respeto por los tiempos.

Con los años entendí que aprender no es acumular conocimiento, sino habitarlo.

Hace más de tres años comencé a dar clases de yoga para niños. Llegué con ilusión y con miedo. Buscaba historias que acompañaran desde la calma, pero no encontraba las palabras exactas. Así que empecé a escribirlas.

Primero fueron solo para mis clases.
Después entendí que también me estaban enseñando a mí.

Así nació El arbolito valiente: como una extensión natural de lo que ya sucedía en la esterilla.
Un intento de crear espacios donde el cuerpo pueda relajarse y la emoción pueda sentirse sin prisa.

No escribo para enseñar.
Escribo para acompañar.

No desde la certeza absoluta, sino desde la experiencia vivida.
Desde la escucha.
Desde la gratitud.

Cada vez más niños confían en mí. No porque tenga todas las respuestas, sino porque aprendí primero a escuchar.

Si algo conecta todo lo que hago, es esto:
la confianza en que, cuando nos detenemos lo suficiente, algo en nosotros sabe el camino.

Gracias por leer, por estar y por acoger este cuento.

Victoria